
Algunos deportistas manifiestan que cuando tienen un importante envite les cuesta conciliar el sueño. Abundan en el tema señalando que, incluso, es peor después, cuando ya lo han realizado y el éxito les ha acompañado y que, por la tensión sufrida, hace que el insomnio se apodere de ellos. Bueno, pues como si de aletas de élite se tratara y para defender una de las actividades más importantes de nuestra Asociación, he tenido el gusto de participar con uno de los mejores equipos en el que se puede contar. Y como si de un encuentro importantísimo se tratara, nos ha quitado el sueño antes, mucho antes, durante las horas en que este equipo ha venido preparando todo lo que se ha llevado a cabo durante el fin de semana del 23 y 24 de febrero en Puente Genil; y nos sigue quitando el sueño, ahora que todo ha pasado, como queriendo velar todo el tiempo posible y volver, otra vez, a resucitar todo lo que hemos vivido en esos días. Quiero dar las gracias a la vida por haberme dejado participar de este Viaje a Puente Genil en la Tercera Subida de Romanos, por muchas razones, pero sobre todo, por haberme permitido ver tantas caras cruzadas por anchísimas sonrisas de satisfacción, por haber visto a tantos paisanos y paisanas sintiendo la labor de una Asociación en pro de sus afiliados, de sus fines, de sus metas; y por haber visto como el amor que unos hombres de nuestro pueblo, porque aquí, al final, y desde el principio, todos somos de nuestro pueblo, ponen en su trabajo, haya hecho tan felices a tantos pontanos en la ausencia.